La medicina atiende seres humanos, las comunidades de apoyo se ocupan de seres amados.
Aprender las Artes del Cuidado y la contención afectivo-espiritual sustentadas científicamente y correctamente organizadas, se constituye en el inicio de uno de los procesos cualitativos más importantes en la humanización de la medicina y en la actualización de las políticas sanitarias.
Entendemos por Artes del Cuidado aquellas que rescatan la posibilidad de reactualizar ciertas prácticas muy antiguas, con las que quizá, en primera instancia, los seres humanos aprendieron a cuidarse el uno al otro en función de establecer en forma primordial una comunidad con capacidad de asistirse y de integrarse. Frente a una desolación que podríamos llamar ontológica, existencial, frente a lo inesperado, a lo impermanente, a lo inconmensurable, el hombre debió aprender a cuidarse.
Aprender las Artes del Cuidado y la contención afectivo-espiritual sustentadas científicamente y correctamente organizadas, se constituye en el inicio de uno de los procesos cualitativos más importantes en la humanización de la medicina y en la actualización de las políticas sanitarias.
Las Artes del Cuidado y del acompañamiento implican construir, desde la intersubjetividad, espacios generadores de situaciones nutricias que posibiliten la realización deseada del sujeto. Se trata de ejercer la mínima fuerza necesaria sobre la disponibilidad energética del enfermo, con el objeto de derivarla hacia cauces propicios a través de la apertura de espacios significativos y tiempos adecuados para el aprendizaje de nuevas estrategias.
Las Artes del Cuidado son un camino experimental en el cual al tiempo que nos hacemos cada vez más íntimos con nosotros mismos recuperamos activamente, a través del servicio a los demás, la capacidad de comprensión, de compasión, de amor y cuidado que pretende ser incondicional, mediante el cual intentará desarrollar acciones radicalmente libres, ligeras y abiertas en cualquier situación en la que se encuentre.
En las Artes del Cuidado las claves se encuentran en los diferentes sistemas de creencias, en las formas del nacer, del crecer, del amar, del enfermar, del curar y del morir. Se estimula integración de saberes y experiencias que potencian la creatividad y la expansión del pensamiento, la serenidad, la perspicacia, la ecuanimidad, la sensatez y la precisión. Está directamente vinculado a la recuperación de la interioridad y a centrarnos en nuestro ser, articulación fundante para el desarrollo de estrategias innovadoras y de transformación en el crecimiento personal.
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